miércoles, 15 de mayo de 2013

CALLE

Imagen cogida de: fotoplatino.com





CALLE




Digo la calle con todos sus estertores de memoria digo las pesadumbres y las distancias mi infancia con todos sus pájaros olvidados  las lentas calles y sus portales: ahora con semanas de extraña memoria lo indecible que cimbra sus paraguas en las sienes el resuello hirviente en la garganta digo calle y el pecho me salta como un ave en la rama del infinito ¿en qué cansancio se quedaron las ventanas? ¿en qué brasas los mediodías de mis zapatos la piedra dentro de la pupila? sin duda el hambre se pierde en las líneas del porvenir las aceras golpean las sienes de cada transeúnte en los ceniceros carnívoros del día hacia fuera del aliento los caballos del ansia en su espectacular chasquido de fierros  hacia dentro el aliento imantado de los pétalos y los vigías de la noche con sus ojos roedores (una ventana abatida se inclina en mis sienes quizás la misma calle con ráfagas el pozo donde se han hundido los fósforos que encierran ciertos misterios vos siempre vas en sentido inverso a las estaciones siempre cerca de la bruma quemada en los hangares de la saliva siempre de espaldas a los balcones a la lectura de las vocales del pararrayo) sobre las evaporaciones de la lava del Paraíso el dardo de la tinta con los viejos teletipos o los telégrafos todo los siniestro de siempre en las cunetas  colgadas de las esquinas de las estrellas las fotografías vueltas sepia ventanas artificiales de los pensamientos esferas amarillas desprendidas de la desnudez del paraguas del chorro de agujas incandescentes  “lo que al mundo le pasa a ti te pasa. El deseo tenaz de matar el olvido y habitar el silencio, de cambiar con un gesto lo fugaz del instante, las formas de la espuma”…  sí cercenar los límites de la brecha  ajusticiar los aleros quitarle el fondo a las vitrinas ¿en qué abismo puedo doblar la hamaca de los ojos? ¿de qué cápsulas de faisanes escapo así entre la tormenta y las fauces de la noche? siempre quiero volver al mismo sitio de lo memorable tengo mis pies arraigados a la rotundidad ya no sé si odiarme ante tantas onzas de sombras ante la frecuente sinrazón de mis sentidos que golpean mi cara y el pequeño petate que me sirve de cama y sábana no sé si odiarme ante los agolpamientos de la mesa disolverme alrededor de las desilusiones coger el bisturí tranquilamente y torturarme junto al viento (“alguien me dijo que no estaba permitido mirar la televisión esta semana”) la luz es necesaria para desvelar la roca y trazar los excesos de la infamia los golpes alrededor de mí devoran las aceras  aún recuerdo los cojines de mis últimos sueños jamás he dejado de pensar en mis sandalias sobre el granito se escucha el arcoíris un día supongo conoceré la voz con que sueño sangro en el absurdo del nosotros hay siglos de abejas en la noche alrededor de la mirada los círculos de la piel y el cielo de las redes en las extremidades de la sonrisa…

Barataria, 05.V.2013



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