viernes, 20 de mayo de 2022

RUIDO Y FURIA

 

© Obra pictórica de Jackson Pollock



RUIDO Y FURIA

 

 

Leíamos sobre la cama con despiadada devoción el ruido y la furia de Faulker: atrás, perdidas en un calendario oxidado las infancias y esos célebres monólogos interiores que solíamos aprender de memoria mientras nuestros nombres se perdían en la sintaxis de la neblina. Ya no pienses en tu nombre sino en el aroma quemado que nos queda después de leer los gritos duplicados del regazo. Nunca esperé un paraíso semidivino, sino las salpicaduras de tus ingles en mi lengua, menos pensar en la tragedia de Macbeth como sobremesa del asedio del fuego. En el subconsciente, de seguro, un the end inhóspito, cómplice de la caducidad de la sal y un letrero que dice: todo es efímero.

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Del libro: “Ahora es de noche y tú no tienes nombre”, 2022.

©André Cruchaga


viernes, 6 de mayo de 2022

BELLE ÉPOQUE

 

© Obra pictórica de Jackson Pollock


BELLE ÉPOQUE

 

 

…sobre los charcos dejados por la marea como trozos de un espejo roto, después, tras ellos comenzaban las luces sobre el aire pálido, temblando un poco como mariposas que revoloteasen en la distancia.

William Faulkner

 

 

Dentro de la caja del tórax el tiempo que nunca fue nuestro, aunque lo quisiéramos: entre maniquíes y pajar la fábula como astillas enloquecidas, el laberinto monzónico de las perplejidades frente a la ventana. La usura nos llueve como un escapulario en medio de las manos, todo el óxido de las abstinencias con los nombres borrados en un bocado de espinas. Somos nadie en este país asolado por la peste del odio y la mentira; perdimos la identidad en la avaricia enarbolando la desmemoria; sin panes para multiplicarlos danzamos en la embriaguez de las cloacas indefinidamente. Danzamos siendo pasto de la noche, esbeltos como un grito en los dominios del fuego, tallados como el desquicio de un espejo: la brasa borró las huellas del sueño a la velocidad en que se pierden las entrañas y cordura. Solo nos queda abrazar el imaginario de la jauría con su parloteo de taberna.

 

Del libro: “Ahora es de noche y tú no tienes nombre”, 2022.

©André Cruchaga

© Obra pictórica de Jackson Pollock


martes, 3 de mayo de 2022

TURBIEDAD DEL TIEMPO NUESTRO

 

© Obra pictórica de Jackson Pollock


TURBIEDAD DEL TIEMPO NUESTRO

 

No sé cómo llamarte con esta memoria de pespuntes al trasluz del tránsito y el olvido: las letras del alfabeto amordazadas me devuelven el moho constante de adjetivos que no le sirven ni siquiera a la noche. Tampoco me dicen mucho los días de la semana enredados en esta piel de aceras deshabitadas; para mi tristeza carente de ventanas y pájaros, un blues de John Lee Hooker, Ma Rainey o Muddy Waters. En el devenir del granizo se desvanecen nombres y caminos y el grito que a menudo delata la carne. Ante el sordo jadeo del tiempo, siempre las turbiedades del simulacro en el desgano gótico de una centella. Jamás la claridad puede leerse en el alma de un urinario ni la felicidad en el asma de un lavabo.

 

Del libro: “Ahora es de noche y tú no tienes nombre”, 2022.

©André Cruchaga

© Obra pictórica de Jackson Pollock


domingo, 24 de abril de 2022

ALGUNA VEZ, SOLO ALGUNA VEZ

 
Imagen FB de Pere Bessó


ALGUNA VEZ, SOLO ALGUNA VEZ

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Alguna vez, entre tantas mutaciones, las horas y los ahoras,

con su camuflaje ávido de extravíos y texturas en el paladar;

alguna vez, el silencio como perro amaestrado y su mística

de ojo desolado, flor oscura en el espejo de las adversidades;

alguna vez, la espera como una cama sedienta de bocanadas,

el desborde de la luz desde un árbol,

desde el carraspeo avergonzado del espejo en la penumbra;

alguna vez, la ropa tirada al suelo y sus lamentaciones de harapo,

el alma en la penumbra como residuo de tortilla,

el cuerpo envenenado y su aritmética empapada de pesadillas;

alguna vez, la angustia afilada frente a las sombras del desuso,

entre la repentina baratija de la tristeza y el pavor del espejo,

y la boca con todos los fríos que propicia la fuga, el cuchillo

de un paraíso incierto, el despertar desnudo a la orilla del sendero

de diálogos confusos y esfinges de atroz ficción;

alguna vez, solo alguna vez, la luz y el agua, las doce noches

de las raspaduras, la mesa en fuga del desmayo, la calle ávida

de irisadas vallas y pancartas, de gestos circulares de espuma.

Alguna vez, el ojo del desmayo en la cama, superado en insomnio.

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De: Como quien pide luz o pide agua, 2021-2022

©André Cruchaga


sábado, 16 de abril de 2022

©Obra pictórica de Jackson Pollock


EL RECUERDO ES UNA MANCHA EN EL CUERPO

 

 

Sobre las hojas diseminadas sobre la mesa, veo los espejismos,

las palabras que nunca dijeron tu boca, la respiración cortada

tras el disfraz, la máscara de siempre como el discurso

en un sótano, imposible de entender en la oscuridad ofrecida.

En el desorden de la noche vuelves y te sumerges en mi cuerpo.

Cavas en mi sueño silencios espesos, silencios que articulan

humedad en mis ojos y dejan una huella de sal en la boca.

No distingo tu cuerpo entre las estrías de la lluvia: el frío atraviesa

el espejeo, mientras los ojos se curvan de sospecha.

Hay zonas oscuras que se desprenden de los recuerdos.

Ahora, por cierto, entiendo la opacidad y los artificios de aquellos

días, los pedazos de paladar, el corazón desvanecido de la juventud

y las alas que fueron hipnosis y quemadura, tentativa y ahogo.

Uno capitula en la continuidad del animal sin brida que nos golpea

hasta el asco, de los perfumes íntimos que nos exorcizan.

En la oscuridad delgada de la piel y la boca, es inútil la alternancia

del tiempo en los dedos, es inútil la espera en la materia.

Es inútil el ardor cuando el óxido ha hecho su guarida siniestra.

Es inútil buscar sin saber dónde habitamos o extirpamos

las palabras que le dieron fisonomía a nuestra propia historia.

Es inútil explicarle al aliento la diferencia entre deseo y realidad.

 

De: Como quien pide luz o pide agua, 2021.2022

©André Cruchaga