miércoles, 16 de marzo de 2022

FLORACIÓN INSOMNE

© Obra pictórica de Joan Mitchell


FLORACIÓN INSOMNE

 

 

 

 

..hay un taller que fragua sin cesar tu muestrario de máscaras.

Es un recinto que retrocede y que te absorbe exhalando el paisaje.

Olga Orozco

 

 

 

 

Y pues, otra vez, el galope del clamor infamante en la tierra.

Allí, donde conviven los balcones del poniente y la memoria.

En el farol amarrado a trenes ebrios, el agua en la mordedura

insaciable del destino, la luz sorda entre callejones.

Vivimos en la certidumbre del camino encontrado, revelado

el designio, más allá del mundo habitado por la conciencia.

Vivimos sosteniéndonos en una tierra de negaciones,

sin que la claridad alivie las oscuridades.

Las palabras se nos pierden en ese vórtice de luz mortifica.

En las pupilas el agua abrasa el aliento de las ramas del alma,

los ojos que esperan en su claustro, el reverdecer de las ventanas.

Nadie habla junto a mí frente a la puerta de las estribaciones.

Nadie en la profanación del país escuchando su pecho.

Desde el rescoldo de las floraciones insomnes, los trapos del agua

picotean la voz del paisaje: afloran los  recuerdos.

De todas las señales en el rostro, el murmullo tibio del viaje,

como una callada fogata en las imágenes rotas del despojo.

Así son las formas desdobladas de las cicatrices, la potestad

de huesos en el filo del desasosiego, agrio de hogueras de extravío.

 

De: Como quien pide luz o pide agua, 2021.2022

©André Cruchaga


 

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