jueves, 10 de enero de 2013

TRAVESÍAS INCIERTAS

Imagen tomada del FB de Verg Florea-Fil 





TRAVESÍAS INCIERTAS




minúsculos cadáveres reflejan sus momias.
ANTONIN ARTAUD




entre la flor de la espada que golpea mi pecho las travesías desoladas de los días impares los utensilios desvencijados en la boca los días arrancados del polen incierto de las travesías ese largo silbido de hambre quebrada la duda como una espina de herrumbre en los comensales del grafito siempre fue nuestra la ceniza que levantaron los meses  fue nuestra  la sangre oscura de la ruda y los rieles que han venido lavando mi pobreza  allí una tras otra la gota de la aldaba las vetas de azufre en el cadáver de nuestras sienes la nieve de pronto en las red de los párpados la risa lapidada con mis manos de páramo hacia los muelles la sombra de los mares  y esta sangre de loca genealogía  y esta boca que nació para morder la espuma del silencio con sabor a ceniza en la lágrima con raíces saladas el cayado del tiempo como  venganza de frutos secos en el hartazgo de mariscos almidonados  que cuelgan de la olla de presión del tiempo monedas de barro fluyen infinitas en mi conciencia de noctámbulo  Breton, Paul Eluard, Benjamin Péret, Louis Aragon Philippe Soupaul maestro   Guillaume Apollinaire en qué ritual el paisaje copula y se abre a la vaselina de los dedos sobre el cuaderno-volcán de la tinta del cuchillo del arbitrio de las estrellas el aire del agua se torna apocalíptico en las abrazaderas del pétalo  que el verdugo muerde en las ingles del fruto rojo del ombligo hay travesías más volátiles que el éter en la sangre o fugaces como las cerillas de la luciérnagas en  pleno bosque del pubis el ojo avanza en los antisépticos de la madera en el gerundio invertebrado de la sombra hierve la saliva que cuelga del planchador de ropa  ah este ghetto del nosotros en la noche cal viva del primer hervor de las calles donde la niebla repta en las sienes ah los ríos ahogados de la garganta los relojes y los alquimistas porfiados en la escritura de nuevos evangelios: en la orfandad le arranco a las paredes su propia simbología: los grafitis oscuros del paisaje como rastrojos de una dentadura incierta es tiempo de bajar a las estatuas de sal y entrar a esas regiones de pescadores  con la misma atarraya agonizante del olvido  donde unas manos más blancas que el cuerno de las estrellas “  laven la escoria de las rodillas y atrapen las cáscaras fosforescentes de las luciérnagas en su trance de piedra fugaz así a través del camino del pincel el aire de tu cuerpo restallado en la vitrina del filo de mi artillería: “el pezón del día en tu pezón” acaso el oxígeno de la lengua sin avaricia…

Barataria, 05.I.2013



1 comentario:

Ángela Moreno dijo...

(...) Saludó al mar con los ojos, y su corazón se llenó de alegría al contemplarse tan cerca de Venecia.

Thomas Mann