viernes, 22 de diciembre de 2017

A MANERA DE POSDATA

Fotografía propiedad de Andrine Klausen (Pinterest)





A MANERA DE POSDATA




I hope you don't mind hearin' about how I feel
take a look in the mirror 'cause the mirror won't conceal
somethin' ain't ri-ight, you don't want to reveal…
Village people [SOPHISTICATION]




Sobre el mantel quedan las migajas invisibles de la respiración:
el corpus del aliento, el río roto de la garganta,
apiñado en el laberinto seminal de las masturbaciones
de la edad de las legumbres. Sobrellevo las indiferencias.

He gastado mi respiración en las equidistancias,
en la hoguera húmeda de las alcantarillas:
insectos de todo tipo en la penumbra. Arcoíris sin aliento.

(A veces la luz es un espacio hermético,
forrado con esparadrapos, bocas implacables,
trepando a los manubrios de las carnicerías,
a la noche, después
de jugar a la Osa Mayor de la estrella efímera,
ámbito levantado con herraduras, 
puntos suspensivos de dientes,
balcones de jengibre sin lubricación,
el sex shop de las vitrinas,
dentro de armarios de absurda sequía.)

No sé de dónde salió la telaraña de la alegoría,
la sordidez de los escapularios,
la ternura amarga del filo de la sospecha,
las hormigas escarbando en la comida,
el ser humano en la fosa de los balcones,
las ruedas de la carreta
en el espinazo de los perros.

Siempre hui del regazo que tenía epítetos de bagazo.
El viento tristemente rompió mis mandíbulas.

(Arde la saliva
en la onomatopeya de la deprecación,
el símil en la plenaria
de los cuervos, manos sordas mordiendo la entraña,
la desnudez cruda de la aurora,
en la condescendencia extraña del ijar,
rescoldo de la harina en el trasiego
de la espina del témpano.)

Sé, ahora, que desafina la aurora
cuando los manantiales
se han vuelto polvo
y son más los inocentes que los culpables del estupor,
del ahogo en el vendaval de la desesperanza.

He sido extraño habitante de los símbolos
que prodigan los harapos. (Balbuceo mis torpezas.)

Destila, aquí, el agua de la noche,
la carcajada petrificada del desvelo,
el chorro de la madrugada
en las manos superpuestas del rocío,
el barro sajado de la encía,
las alertas desconcertantes de la demencia,
el vestigio de los horcones,
Dios que arquea sus pupilas
ante tanto destino malogrado.

Me quedaré habitando el olvido
después de tanto diluvio,
después de tanta miseria en el dintel del recuerdo.

Disfrazamos el circo a semejanza de alimento,
la danza de la muerte en medio de las enredaderas,
las colillas del calendario
sobre la muñeca del cuchillo,
extraños comensales en sacos de yute,
oscuros bailes de tapicerías:
nos tritura la piedra de moler,
habla el búho debajo de las ramas,
el óxido de las tinajas en el infierno de la humedad,
esta boca invisible en medio de la noche.

(Queda la ceniza en los poyetones
para los comensales subterráneos de la noche.)

Barataria,
Del libro “A MANERA DE POSDATA”, 2011 (Inédito) 130 pp
© André Cruchaga

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