jueves, 4 de abril de 2013

NICHO

Imagen cogida de la red





NICHO




…allí estarás fuertemente encarcelado
y la Muerte tiene la llave.
H. W. LONGFELLOW




el cántaro que por fin toca el asa de la memoria  aquí el ciprés inoxidable del ánfora quizás el musgo cifrado en la pulpa de la madera  con todos los eslabones del paisaje: entonces mi cadáver  los cuatro costados del viento las antinomias de todas las posibilidades  de estar en el cansancio del mundo en la reverberación del laberinto,  el minotauro sin brújula de lo transmutado  Kafka Ariadna lo sé incesantes en esta disyuntiva dentro de la entraña de la angustia la identidad casi escéptica de lo subyacente  todo es aquí insólito inhallable caótico desde el punto de vista finito de las cosas (aunque no queramos siempre volvemos a lo incesante de la conciencia al arquetipo cósmico de la libertad)  en mi experiencia también mueren los nichos los pensamientos en declive la hermenéutica del ilusionismo en su percepción simbólica de coexistencia  al final muero cada día y le celebro cumpleaños a la muerte siempre con un dejo de niño travieso hacia el escarabajo en la herida del espejo ¿caben los remordimientos y despojos? ¿sigue la lluvia en su envoltura insurreccional? Dime qué haces rezándole al hambre al padre nuestro cuando florecen los murciélagos (el sudor frío insulta al crepúsculo) después de todo éste es el final de las campanas de ahí en adelante las sombras la muerte gris de la paciencia el esplendor desolado de la tierra pese a la abundancia de crucifijos  y qué de los anillos del tiempo insinuado y qué del itinerario inventado de los dulces y qué de la alacena de la carne y qué del País sin testamento y qué de vos colgada del péndulo que se aburre del vaivén:  aquí las sucesivas curvas del sujeto y predicado el conocer ulterior de lo insoportable quizás la oscuridad como la única tortura disponible del yo pecador confieso que tengo náuseas que mi cerebro es un desastre el teatro se volvió inútil en mi conciencia por eso prefiero el camuflaje de la carpa el atlas del abandono en la infame genuflexión de las vitrinas dispuestas a los incontables ojos de la oferta y la demanda ya dejé de pensar en quién me quita el sueño o quien me produce bostezos —en las gotas incontables de la lluvia— mojo el coro de pequeños cráneos el trapecio de la respiración todo cuanto me es sinónimo de tumba  (“en la pared de enfrente hay un mapa del mundo le daré punzadas al intestino comeré limpio esta vez mientras vuelvo a lo imposible se me antoja el oxígeno de manera intempestiva el derecho a vía que tienen las sombras en la boca oscurece oscurecer es su oficio”) pero y el amor en esta oscuridad en que lágrima cobra fuerza de río en qué murmullo embarca su epidermis —aquí están mis manos entre la tierra para rescatar la destilería de las flautas a no ser por el sueño por cierto el nicho sería mi celda…

Barataria, 04.IV.2013 


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