lunes, 7 de octubre de 2013

IDENTIDADES

Imagen cogida de la red




IDENTIDADES




El ojo se despeña en el ojal de los perdigones, entre la piel y la máscara
que degüellan las aceras y su tempestad purulenta.
(Nadie conoce a nadie en medio de las tijeras de las sastrerías; nadie vive
sin soportar los dedales de las marquesinas y esa furia de azadones
incendiados en el costado.)
¿Quién es quién para juzgar las aguas residuales atadas a las manos?
¿Quién es quién para juzgar el estremecimiento de los relámpagos?
—En el traspatio de la claridad,
los guijarros y sus tantos destellos, hasta el cuello de las palabras: es carne
todo este teatro
y el vilano polvoriento susurrando en las manos.
En el encaje del ave Fénix, el rescoldo en desbandada de la desnudez…

Barataria, 07.X.2013

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