martes, 31 de julio de 2012

OFICIO ÍNTIMO

Imagen tomada de/farfalas.com



OFICIO ÍNTIMO




Mastico el despojo como una hogaza de crepúsculo, aferrado al largo litoral de la porfía que me depara la liturgia de cada día, todo el cofre de las sienes, la boca con su avidez de calendario, légamos de ardorosos poros: el desvelo de la tinta nevado de hojas del cuaderno, casi al ras del diorama del aliento. En el jardín de la respiración, no sólo la aquietada luz del deletéreo del alfabeto, sino la tibieza de la crayola en las pupilas, fulgurante en las vigas interiores del ojo vuelto océano, el quiasmo o la aliteración de la algarabía, la anáfora del viento en los balcones de este siempre murmullo de la caligrafía. Saludo la polifonía cegado de sol: la claridad se ha vuelto necesaria en estas semanas de oscuro Paraíso, tierra adentro, la armónica y su azor, las aguas abisales, el molino de la tempestad incendiado como la Troya dibujada en cántaros por dioses de fuego. En la memoria, el nosotros con su tinta de lluvia, el poema entregado a las espigas, el arado del pincel sobre la acuarela, las manos ancladas en el pájaro del relámpago como un taller de azúcar, donde la brisa es otra piel de hierbabuena. Invoco la corporeidad del diccionario con el tangible silbato de alberca, a fin de cuentas, también los párpados se llenan de piel líquida cuando desde el tejado las tejas derraman su propio incendio. Nada es más gratificante que responder a la propia conciencia y masticar la alborada en un mantel de fotografías.

Barataria, 31.VII.2012

domingo, 29 de julio de 2012

A PARTIR DEL ESPEJO

Imagen tomada de la red



A PARTIR DEL ESPEJO




Allí, a partir del espejo, los días acumulados en la lluvia austera del rostro que transita lenguajes tristes: allí el tiempo como una antorcha de incienso, caminos, oscuridades, indiferencias, calles ofrecidas con trajes de luto, disfraces como una plaza cóncava; después, siento candelabros a mi alrededor como los juegos del barbero y sus tijeras casi al punto de cortar los sueños. Todo es posible aunque el enigma se torne abigarrado y el paisaje una intrincada tiniebla como un rastro enredado en los cascos de los semovivientes. Luego me sumerjo en el cuaderno de la sal, en la alacena sin revelarse y hasta en las ciudades que duermen con cadáveres en la boca. Toda la arcilla es grotesca en las sombras: somos también esa sombra geométrica de la arcilla, la solemnidad estéril de las tumbas, la sombra sobreviviente de la muerte. No me cabe duda, sin embargo, que hay demonios ciegos hurgando en los oscuro del pedernal esculpido en los sueños. Todo espejo abre otredades y resplandores y quizá no nos percatemos de ello: lirios de callado blanco, manos disueltas en la salmuera del sollozo. En la parte que me corresponde, —mientras espero la imagen insinuante—, ofrezco a mis manos el rumbo audible de los disfraces, la lucidez nacida del ala, el resplandor sin disimulo de mi boca. A partir del espejo, entonces, hay un mundo acuñado en el espesor de la brasa o, en todo caso, un sendero del propio desvarío.

Barataria, 29.VII.2012

viernes, 27 de julio de 2012

SOMBRA DE LA AUSENCIA

Imagen tomada del facebook de Elane Tomich



SOMBRA DE LA AUSENCIA




Confuso el tiempo, sí, sombra de la ausencia todo aquello que el viento removió para los confines. En algún momento, —no sé cuándo— dejamos de ser presencia, faena, piel cumplida; el rito de las acrobacias, no siempre nos devuelve el vaivén, ni la Bolsa de valores se arquea a nuestro favor, ni el cuento de hadas nos prolonga la fantasía, ni la leyenda hará que nuestra muerte sea impecable en un País donde el desconcierto es unánime. Por cierto que estamos condenados, cada vez más, a lo incierto, a la condición de amanuenses del azogue, a las estrafalarias sumas del quejido colectivo. En medio de un juego de naipes se vuelven intangibles los orgasmos, acaso porque también, la ansiedad priva sobre el nosotros, la parábola de la intemperie, las sombras trasegadas de la almohada a la saliva. Ante cada ausencia me refugio en los recuerdos, qué mejor manera de flexionar todo lo sustantivado, las aguas de la desnudez en las ingles, el lavatorio de la hoguera en la respiración de los meses de sonambulismo y demonios que uno carga en el armario de las costillas. Sin pensar en otra mesa, me aferro a ésta que guarda mis vísceras, y hasta el anticipo de mis postrimerías. Toda compañía, fluye al final, como esa sombra de la ausencia que se hace más tangible cuanto más se anhela la quietud. Cada pájaro en su rama es una sombra en los hombros del viento.

Barataria, 27.VII.2012

miércoles, 25 de julio de 2012

RESPIRACIÓN DE LA TEMPERATURA

Imagen tomada del Facebook de Beatriz Liliana Esliman



RESPIRACIÓN DE LA TEMPERATURA




Desde la madrugada se hace visible la temperatura y la sombra que la contiene: la mujer que hace veinte años desbarató mi respiración con su mediodía de metáforas. En mi debilidad me quiebra el sueño y posesa, entra en mi cuerpo y alma, misma que alumbra mis costados en la cama, misma que se apodera del verso pareado del jadeo, aquella que creció, sin embargo, en el reverso de la página con la misma hambre despiadada del pozo de los deseos. Veinte años después la veo en el estanque del espejo como agua bebible en el grito de mi locura, en el grito mudo de la celda del insomnio. De su carne, me desvela el ave de sus poros, el pajarillo de la sintaxis devastadora y desordenada, el íntimo rescoldo de las palabras inminentes. Ahora, creo, que hemos sido víctimas de nuestros propios maremotos, ahogados como estamos en los complementos del verbo, adheridos al movimiento de los adverbios, a ese vos y yo, de la espina de la primera persona que sólo pestañea en el murmullo. ¡Cuántas larvas desesperadas muerden el corazón, el espejo que le da vida a la rima duplicada del deseo! Cada vez inventamos historias en el vacío, siempre la incertidumbre, allí, en pleno estío junto a la brasa de los jardines. Ambos con ese apremio de carbonizarnos en los sellos postales de los manuscritos escritos sobre las hojas de la noche. Brotados como hemos sido, qué escenario deben ocupar nuestras bocas: ya casi agonizamos del infarto de sabernos pequeñeces mudas en este laberinto de lucidez quirúrgica. Nuestra respiración es cruda como el trance a la desgracia, como el mordisco mortal que nos da la melancolía.

Barataria, 25.VII.2012

lunes, 23 de julio de 2012

ROPA ÍNTIMA

Imagen de pruebameblogger.blogspot.com



ROPA ÍNTIMA




Todas las noches invocamos los oráculos y juntas nuestras manos, desatamos todo lo que se adhiere a los poros: la cajita de luz y el goteo, el grifo de la respiración sobre el ombligo. Abajo, las bragas y el sexo al desnudo como un pájaro liviano en el rincón de los zapatos; arriba, la puerta frondosa del diluvio, el olor a asombro atado a la boca. Vueltos a los párrafos del sueño, la caligrafía compartida en la saliva, el algodón de la respiración moviéndose como montaña: en el fondo, las politiquerías de un mundo decapitado, las palabras asolapadas en la corrupción de los espejos. Un día, seguramente, seremos reducidos a andrajos, manos frías, conscientes del tiempo que ha pasado con las aguas al cuello del largo trajín. Lo cierto es que no nos pueden dar más muertes ni asesinos, ni cambiarnos como divisas: nuestra venganza ante la infamia es endurecer los nombres en tu ombligo, vivir allí, todas las aguas del orgasmo, guardar dentro del portafolio de los peces, el íntimo olor de la vigilia, las bragas donde flamea la arcilla, todo el tiempo hasta que muramos. Con sólo preservar las ventanas y el cuerpo entero de la puerta, le habremos ganado tiempo a los clavos de los muertos. (Cierto es que moriremos, pero en el descenso, el salmo heredado de tu sexo, será el asidero para mis largas letanías. Ante la historia, la mesa servida de tu ropa, la tinta transformada en infinito, la filigrana obscena del lenguaje incrustada en el musgo de su propio sedimento. A fin de cuentas, sin ella, es una franquicia para el pálpito más entrañable.)

Barataria, 23.VII.2012