martes, 6 de mayo de 2014

NADA ES TODO

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NADA ES TODO




En la sed cónica de las sombras, invisible el alba, la nada y sus pies de vacíos.
Acabé en la última luna que dibujó el grafito. Mordí la garlopa y el olor a madera, desmenucé el aserrín en el rastrillo de mis lluvias:
solo quedó la indiferencia negra de la sal y el ocre del lenguaje en el calendario.
—¿Puedes decirme ahora hacia dónde se inclina el dialecto de la memoria
y hacia qué abandono el oleaje de los susurros?
La nada es mi toda comunión con las armónicas: sé que no hay peor
anfiteatro que las axilas, ni castigo más severo que el designio. (De forma tal,
me desvanezco en las corbatas de la ciudad, cruzo las esquinas: dejo a otros
las alabanzas, el vademécum de las apostemas y el chichipince.)
Yo sigo casi invisible, limpiando el aguamanil del alfabeto.
Barataria, 22.IV.2014

domingo, 4 de mayo de 2014

INTERIOR

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INTERIOR




Uno no termina de morir sino cuanto pervive en las palabras,
cuando las etimologías cogen las formas de los zaguanes y las antípodas
y las constelaciones se tornan una extraña forma de lenguaje. (La timidez
me crece como un árbol silencioso y juega hacia dentro a ser pared.)
Todo lo que escribo huye —se fuga—como ese vagón de tren de la infancia
que se transforma en pájaro:
de manera inconsciente busco la ternura, mientras deambulo a ritmo de ceniza,
en medio de acechantes olvidos, cuando el agua encorvada del tiempo
emerge de mis ojos y el caracol del ciprés toca mi nostalgia.
—Seguro me juzgáis por mis pantanos, por ese barro de la timidez que forja
en mi conciencia silencios tan ásperos como la herrumbre de la impotencia.
Después de todo, el ojo de Dios no es ventana petrificada…
Barataria, 21.IV.2014

sábado, 3 de mayo de 2014

AL PERRO FLACO…

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AL PERRO FLACO…




Otros se entregaron, atareados por fuera del alma, al culto de la confusión y del ruido,  creyendo vivir cuando se oían, creyendo amar cuando chocaban contra las exterioridades del amor.
Fernando Pessoa [LIBRO DEL DESASOSIEGO]




El cuervo sobre la piel del metal negro del tiempo y el ojo poseso sobre la ventana sin duda tanta memoria muerde los encajes lo poco si es que existe de las conciencias un día le haremos monumentos a la salmuera a los que siempre se torturan y se tornan francotiradores anónimos y nunca pueden amueblar su casa el quinqué de la bruma pierde su horizonte durante la tormenta tantos grillos con rostros desencajados me da pena la exclamación del maquillaje la letra descolorida de las alcantarillas el pijuyo y su cópula en la adyacencia de las garrapatas: nunca nos fue útil el guión cinematográfico de la pantomima ni el falso pudor de ciertos objetos en la cama (al final el tiempo da fe de las paredes no hay perennidad de banderas sobre mejillas calcinadas ni ojo bueno en las esquinas sin lámparas recuerdo la perversidad de la noche a media luz de las celosías de las sombras) de repente al perro flaco se le pegan todas las pulgas hay desagües que oscilan sobre las aceras mordisquean ciertos estandartes pero no los caracoles el día es una especie de alambrada con óvulos y espermatozoides con muchas o pocas neuronas hay quien añora una memoria suntuosa y una ultra inteligencia sin torbellinos pero la tinta es solo tinta cuando es corroída por exudaciones excesivas cuando el paraíso no está en el paraíso de otro sino en el propio balance: en verdad siento nostalgia por los fósforos el candil la raja de ocote la flama primitiva del cierzo (no necesito memorizar el ala de algún pájaro para volar) entre paréntesis me río de las canonizaciones de ciertas farsas y devociones me río de las antenas parabólicas de ciertas ebriedades quizá todo sea como el zumbido esférico del estertor que produce el alfabeto no sé si a todos nos es posible el epitalamio de la luna la comunicación sin sobresaltos con la empatía al final todas las lecciones desembocan en el mismo río toda la mierda la misma mierda deja de ser humanidad y jamás puede llegar a resplandecer erigirse en conferencias y follajes: ¿de quién es el inframundo o el reino de los cielos? ¿de quién la piedra filosofal en los travesaños del aliento? ¿hay que rendirle culto al prodigio del grito y al grifo de la saliva y a las estrofas agudas de los cuchillos? mis abuelos me hicieron ver la niebla su contorno de tizne ambulante mi ropa es mi ropa y jamás ha tenido atuendos fastuosos o ha necesitado de esas mancuernillas de la grandilocuencia he visto cómo las baldosas cambiar su fisonomía por estercoleros he visto a los moscardones deshacerse en su apetito morder los espejos y menear sus ojos de moneda voraz después entre vueltas y vueltas del espíritu me quedo descifrando las señales de la humedad del huerto: la danza doméstica de los cuerpos ciertas frasecillas que lindan en las cloacas me niego a tus axilas violentas a tus manos de dolorosa grava me niego a la sorda marcha de los escarabajos: al final no me conmueven tus vehemencias ni tus pruritos de inteligencia: el amor y la sed son otra cosa son bosque no páramo son asombro no argucia son arcilla y no ciénaga  el olvido hará lo suyo el olvido y su terrestre poderío el crucifijo que abrasamos por desgracia se ha convertido en pesadilla alrededor de la boca delira la tortura lo incomprensible de las morgues las molduras en las cuatro esquinas de la cabeza demasiadas pulgas para tan poca sangre disponible sí gotea y gotea la llave en lo oscuro: hace frío en las palabras el paraíso está a punto de desvanecerse veo las arrugas de la mortalidad como soldados yermos husmeando en los huesos cuando llegue el fin de los sueños el vinagre habrá roto el cuenco de las manos ¿de qué lado del amor desaparece la zarza y crecen sin estiércol las enredaderas? vamos le digo a la memoria todavía nos falta escribirle a su majestad: la decadencia y sus confines también al laberinto en clave de las pústulas…
Barataria, 23.IV.2014

viernes, 2 de mayo de 2014

VÍA DOLOROSA

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VÍA DOLOROSA




En ese cuadro en que estoy muerto, se mueve tu mano, pero no
puedes impedir que me vea, traslúcida. Acabo de ganar la eternidad de esa
postura, y me molesta que me hayan recibido tan fríamente.
Gilberto Owen




Tanto como un paisaje evocado la lanza cimbrada en el costado el horizonte hosco rechinando en las costillas alrededor de la madera las manos amarradas: esa tortura de cargar sobre los hombros el fin del mundo sin más que el hierro exhausto en los tobillos: ante la avalancha solo la ebullición de la sangre los Lucas los San Mateos Los San Juanes las Magdalas y los ecos clavados en el cansancio de los días postreros y la transfiguración te veo en esa ciudad extraña cobijado con la muerte bajo la tarde los párpados caídos y el feroz juicio de la incertidumbre después no solo es tu cadáver sino cientos de cadáveres: los bolívares los san martines los marcos los anastasios los romeros los condenados de siempre a la incertidumbre: todo es oscuro en la noche de los imperios el hambre la sed devorando las paredes de una geografía insana ¿en qué patio de luciérnagas está el alba la luna blanca de la alegría el árbol de luz de la esperanza? aúllan los túneles macabros de la oscuridad por más no entiendo la gramática del terror ni los manuales cifrados de la Central Intelligence Agency ni las otras inteligencias conspicuas urdiendo tramas en medio del rocío hay bramidos imponentes y calaveras exhibidas como verdades ¿quiénes nos miran desde el interior de sus radares desde ciertos litorales donde el vómito es una verdad? ¿hasta cuándo la libertad para amarte para congregarnos junto al océano frente a la luz y no al costado? sé que vivimos ante múltiples tormentas ante arquitecturas fatigadas ante sombras siniestras todavía siempre vivimos errantes abriendo el surco desde el huerto hasta las semillas disecadas de los alineados y no alineados hemos viajado entonces desde la pérdida de tantos nombres hemos caminado pese a que los sueños nos fueron arrebatados cercenados carcomidos (la sed es fuga permanente hacia el infinito) a veces nos sonríe la sospecha y esa soledad extraña en el filo de la agonía nos estremece la miseria consuetudinaria en su nido la muerte ¿hay necesidad de justificarla? hay necesidad de remontar el tiempo y la historia evitar los sensacionalismos: frente a este sordo universo la soledad pero también los ojos y el amor que en algún lugar germinan (recordar debemos recordar la inocencia no la perversidad darle ciudadanía a la compasión el miedo ha creado industrias colosales recordar a perpetuidad recordarte entre lo nefasto y alevoso ¿fue aquello un designio? fue sin duda la moral pervertida la dimensión macabra del poder)  entretanto qué hace la cruz en medio nosotros si su origen es nefasto no es luz sino despojo y sombra ciego ornamento de la muerte siempre veo allí el mar muerto de los sedimentos y el nudo ciego enjugando la sal de las mejillas me zambullo en esa vía dolorosa del espejo la intemperie en la garganta de los siglos la puerta falsa de la ternura con sus insomnios: una y otra vez la tinta amarga de la noche Wall Street en los sentidos los centros financieros mundiales sin buganvillas sin flores de lorocos sin mangos que maduren sobre la mesa entonces dónde está Aladino los managers of sexy shows el cyber sex puestos a disposición de innumerables audiencias en la carne hiede el aliento del tiempo y su permanente acecho apestan en medio del desierto los nombres inmolados estas glorias y estas pascuas y estos calvarios que tienen su origen en el candelabro macabro de las venas paradiso paradiso paradiso ¿por quién doblan las campanas? ¿por quién ulyses?...
Barataria, 18.IV.2014

jueves, 1 de mayo de 2014

OSCURIDAD

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OSCURIDAD




Qué oscuras son las córneas pintadas de la calle. El ojo disuelto de la lluvia,
la demencia que está allí petrificada enfrente del altar.
Apenas la superficialidad en los vitrales de sed de las semanas.
Apenas la sombra o el ruido sobre el pedestal que grita en su laberinto:
el tiempo y la multitud sin drenajes,
los días insoportables del pájaro haciendo nido sobre calaveras,
el teatro demasiado sobrio para mis pesadillas.
Un hombre como yo, echa de menos los cómics póstumos del absurdo,
y la lengua inmensamente negra de la tinta sobre la hojarasca de la escritura.
Antes de la Nada, solo tu cuerpo clínico, el chirriar doble de la puerta
en los horcones del pez ciego de la sombra.
En la tumba de los pronombres, el padre nuestro y su tiempo…
Barataria, 2014