domingo, 1 de noviembre de 2026

TESTIGO PENITENTE

 

El autor de esta pintura es el artista digital y pintor Wrohme

TESTIGO PENITENTE

 

 

Desde las más lejanas aguas de la marea, la piedra en el sueño.

La destrucción que nos acompaña cada día de manera galopante

convierte los costados en un viernes de dolores;

en poco tiempo la casa sin ventanas, carcomidas las habitaciones,

el techo destruido en el silencio diario, vaciadas las palabras.

Ahora entiendo toda la oscuridad apareada a los huesos,

esa que parece un dardo en la boca y hace luto de la herida,

la morbidez de los zambullidos, el calostro procedente del perro

que vela el hueso en un aroma de penumbra, 

la danza hostil de las confusiones desde el antaño de la protesta,

hasta digerir los fragmentos de realidad revelada.

En cierto modo todos somos sospechosos, un paseo macabro

en otro mundo, el mismo mundo a menudo ignorado.

En realidad, no hay nada diferente a la risa sustituida por el llanto

ni al rumbo de la nada, cuando la nada es turbia combustión.

Cada día es difícil y más si nos pisan la libertad de manera frívola,

si uno baila sobre el escombro de baldosas.

Yo no quiero un destino con pruritos de oscuridad y caos,

no con demonios, salvo los de Baudelaire, Lautreámont o Rimbaud.

Hablar hoy se ha convertido en un acto suicida: hay un deseo

por desarticular la lucidez, con resonancia de agonía y tragedia.

De niño era testigo de nada, mientras mi madre le daba abrazos

a la vida: el amor no había muerto. La casa era buen refugio.

De todo solo tenemos el alma destruida de la infancia.

 

 

Del libro: Los que resistimos a la penumbra, 2026

André Cruchaga

 


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