lunes, 1 de enero de 2024

AFÁN DE UN DESTINO

©Pintura de René Magritte



AFÁN DE UN DESTINO

 

 

 

 

Y tú, sueño, dame tu día menta implacable,

tu tiempo de deshora.

CÉSAR VALLEJO

 

 

 

 

Sin haber llegado a ninguna parte se presenta la deshora:

oigo las voces del viento y, a su vez, las insinuaciones de la noche.

Con miedo abro las persianas grises del polvo: ahí está el fuego

desbocado de los sueños, esa sensación de levedad y también de frío.

Ignoro si tiene sentido y oportunidad el ala, en medio de tanto vacío,

entre garras y pulsos y piedras. La mucha distancia urde abismos

y hace de la sed, muerte temprana. Pese a los golpes que alcanzan

mis calcañales, sigo desollando lo implacable.

No hay un sueño más allá del ojo que se pierde en una cerradura,

ni otra obscenidad más violenta que mutilar el hambre.

 

Ayúdame a desenroscar las aguas puras de tu risa, a veces opacas

de melancolía, barcos que el alma pierde en la noche.

 

Siempre te busco en los atisbos de algún presagio, nunca esquivo,

aunque no tenga respuestas, al cabo es solo mi historia.

 

Desde algún aparcadero bullen los bramidos del sueño,

las confidencias sin remedio del insomnio, los cuerpos de felicidad

que atenúan el follaje de cipreses.

 

Del libro: «Mesón Vallejo», 2020

© André Cruchaga



 

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