viernes, 11 de mayo de 2018

MEMORIA DEL CUERPO

Imagen: Pinterest





MEMORIA DEL CUERPO




Era el ala de los poros golpeándome los ojos, el blando misterio encendido de la linterna, la carne hundida en el hueco del sueño.

Desarmada la desnudez, el pulso ciego de la boca: alrededor, el agua de la noche en los espejos, el alma vertida en el pájaro de fuego, desde las sienes al sueño de los raptos. (Siempre supe de los cofres cifrados de la almendra y del reloj colgando de las paredes y del agua dejándonos tantos inviernos.)

Ahora busco embalsamar la orquídea de lo inexplicable: aquellas estaciones abrasadoras de los ataúdes, los diálogos de la brasa sobre el montículo de mis indigencias.

De “Poemas del descreimiento”, 2018.
© André Cruchaga
© Imagen: Pinterest 

miércoles, 9 de mayo de 2018

TEMOR A LA PONZOÑA

Imagen cogida de la red





TEMOR A LA PONZOÑA




¿En qué reino viven las sombras gruesas de mis ojos y los temores a la ponzoña sobre la rocosidad de la canela? (Nunca hay reposo ante lo oculto que acecha como un río de alacranes.)

He aprendido a descreer también de mis pulmones y de los eructos de las habitaciones cerradas y de la dialéctica de los escarabajos.

Si algo gira en la memoria, es la oxidación de la lluvia en la barriga de las moscas: el frío cobra vida en los peces muertos de las acequias, en los zapatos infestados de clavos.

(Fuimos amantes suicidas entre la oferta y la demanda. Los hongos hicieron su hueco en la cobija: ahí encallamos desenterrando nuestras costillas.)

Ante la arrogancia y la vileza, les ofrezco el vendaval de una flor.

De “Poemas del descreimiento”, 2018.
© André Cruchaga.

domingo, 15 de abril de 2018

PRETENSIONES

Pablo Picasso






PRETENSIONES




Deseo una guitarra para que vomite su sexo desde la ventana abierta de un ciego: un burdel de buitres cansados de la tarde o una noche de muertos donde copulen las bestias, o la crucifixión mordiéndome las uñas.

Al cabo mi pecho está condenado a la agonía y a esas vírgenes estrafalarias que comen pecesillos a la hora del coito.

Entre los muslos las libélulas de la saliva y los piojos bañándose con el agua del arco iris.

Dentro de poco, el semáforo muerto de mis ojos, mordisqueando el ombligo, o la jaula del pájaro, o las ingles.

De “Poemas del descreimiento”, 2018.
© André Cruchaga
El Guitarrista Ciego (1903) del pintor cubista Pablo Picasso

miércoles, 11 de abril de 2018

PÀJARO DE AGUA

Imagen cogida de Internet






PÀJARO DE AGUA




Como la curva de papel en los ojos, retumban las sombras en la garganta. (El pájaro líquido quedado en los vacìos del cuerpo.)

Te desnudas frente al delirio de mis brazos, en la fuga.

Se desarma el pulso en la enredadera ciega: ahí las manos enteras metiéndose en el sueño.

Entra el pájaro al hueco de la memoria.

(Entera la claridad y su misterio apurado de aguas: un rebaño de sonambulismos, se arrodilla al borde del ensimismamiento.)

De “Poemas del descreimiento”, 2018.
© André Cruchaga

martes, 10 de abril de 2018

DESPUÉS, EL PASADO

Imagen de Internet





DESPUÉS, EL PASADO





Todo es página en blanco, acaso, antes de revelarse todo.
Saber que existimos en la noche y la duda, después recuerdo,
relámpagos de asedio en la memoria, signos que nos marcan
o repiten nombres, sombras que se lloran en la postrera lágrima,
espinas dolientes en la luna de los cabellos.

Nos uncimos al vuelo para después convertirnos en descenso.
—Cualquier presente opulento lleva consigo el frágil deterioro
de la transpiración y el pálpito vivido de la hoja.

Aun así, en el atrio de los pétalos los jazmines son templos,
el lecho todavía un invernadero dominical donde los gallos cantan
sus aforismos. —Víspera del cierzo incontenible.

Luego de cautivar los himnos del gozo entre las manos,
los relámpagos arrebatados de los caminos, iluminar la tormenta
sin la escoria de la ciudad,
la mirada de aquí se destiñe en la boca:
—Las simetrías cambian de risa.

Las ideas.
Y hasta el necesario tiempo de bordar al País con la sonrisa.
¿Tienen algún sentido los colores derretidos en la sangre,
la deformación vacilante, antes camino de las altas antorchas?
—Uno no es indispensable para la vida o para la muerte. Las puertas
a mentido son cómplices del follaje y las heridas; son la boca obsesa
sin nombrarte, la arena en los dedos, el viento fúnebre de los caballos
alados, el verano del estallido en las quemaduras…

(“en todas las cosas el deseo de inventar la aproximación más delicada y
Toda la belleza está en su insuficiencia.
Yo te veo. Pero estoy continuado a todos los seres que te ven.
No se devuelve lo que se ha recibido.
Y como todas las cosas de ti
Han recibido el ser, …
¡Así la voz con la que yo hago de ti palabras externas!”)

No puedo nombrar este fardo de guijarros sumergidos en el árbol de los ojos,
ni en este soplo de luz creadora que te nombra,
que te hace, que te construye y te vuelve indeleble pese a la fugacidad
del agua en la violenta lluvia de la creación.
En el mapa de los sahumerios también hay surcos.
También ventanas.
Un día sólo seremos la dilatada ola en los pies,
hartos de la entraña, de los alambiques, de los toneles líquidos del mar.

Habrá hollín sobre la carretera de los pájaros,
quizá crueles manos amarillas envueltas por la bruma de la tierra.
Es así como nos veremos después, cuerpos de arcilla.
Largos golpes posesos de la noche, techos de ceniza en las espigas,
diremos que sembramos semillas en la desnudez total y no es cierto.

—¿Qué diremos de la libertad en la cruz nuestra?

Toda una vida pensando en el presente perpetuo, siendo apenas
el comienzo de otra página de los horóscopos, de la hoja peregrina del tiempo.
Los teoremas carecen de vasos seminales, la matemática es apenas
oscuro pedernal donde no cabe nuestra propia estatura.
Es ayer, hoy, la hipotenusa donde nuestra materia se hizo voz.
Es ayer, hoy, el río donde brotan las paredes, los rostros traicionados,
las cucharas de la tempestad, la sed necesaria para beberte…

Es ayer, hoy, la estrella ligada a las sienes, la marca rocosa de la mesa,
la rampa de nuestros pájaros, el puerto duplicado en el océano…
Barataria, 11.X.2009