jueves, 8 de octubre de 2009

Matèria difusa-poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Als llenços de la boira perseguesc els arcans.
—Al besllum dels espills, el confí de les ales...







Matèria difusa
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó




las estrellas ronronean frente a la colmena de los relámpagos
JEAN ARP




Als llenços de la boira perseguesc els arcans.
—Al besllum dels espills, el confí de les ales
En la seua vessant de riu. Ombres, sovint, sense epifania,
Rierols sense concili en l’anhel. Ombres, al capdavall,
Que recorden el paisatge d’un altre temps tret dels cromos.
Paregut als matossars la gebrada del temps.
L’atzar és una brúixola sense gratacels.
En cada formiga es veu el semblant dels pètals rasclumejats.
La fullaraca renduda ens mostra la seua agonia,
Ací on l’orfandat és com la nuesa en el fred.
Les monedes del crit llisquen a les mans.
Envelleix, obstinat, cada trenc d’alba als braços:
[En quina nit inabastable els ulls necessiten ablucions?
—en aqueixa nit balba i sense calendaris.
Tanta vetlla fa que el tros de la nit es torne cendra,
Tanta mirada i no trobar la teua als clarions del fullatge,
En aquest tuguri irremeiable de la veu, ungit de caos.
Quina guarida projecta l’eco dels imans?
Quin territori és llençol on la il·lusió es fa promissòria?
—Els peus necessiten rentar-se a l’arca dels jardins;
A l’aixopluc persuasiu, sense reixats de filferro, dels alambins
Que el fil de la consciència llampegueja… ]
Als trots de la penombra es tornen difuses les distàncies.
Cavalls endolats creuen aquesta matèria difusa de la meua carn.
Amb els crespons del sopor a lloms, les mortalles es tornen
Pregàries del setge.
Damunt del paladar de les pedres, el mateix allau de les fatigues,
El grapat d’estius als tapissos de les grans avingudes,
La llibertat a les mans titubejants de Diògenes,
L’hamaca de les violes sense freds conciliatoris,
La sal amb la seua flassada relliscosa d’estàtues, —cegues ferralles
Que perllonguen l’èxtasi fins a les llombrius de terra.
Als anells d’efígies amb basses, aquesta matèria difusa
De l’oferta i la demanda, els cascos del lliure mercat,
La llengua dels periòdics sonant a melodia rància,
El davantal últim dels pètals on s’arreceren les abelles,
Fins a perdre la raó en la coreografia més encesa de la Torre
Democràcia: —porcellana la vida de la qual manca de pol·lucions.
[En les melodies arrabassades a les visions sona la mort.
On és la teua boca, el teu rostre, en la multitud del planeta,
En aquest oprobi global de les intrigues, entre inquisicions
I militàncies amb badalls que arrabassen les finestres?]
—Quin dia indecís serà millor que les llavors sebolides al solc?
Ací en la foscor, la memòria, cada vegada es clivella.
De penes la claraboia d’una promesa insepulta. El dia innominat
Dels verbs, el talp insondable dels fantasmes,
I aquest fragment de nines com una garba de branques seques,
Damunt de la golfa de les divagacions…
Baratària, 10.IX.2009







Materia difusa






las estrellas ronronean frente a la colmena de los relámpagos
JEAN ARP






En los lienzos de la niebla persigo los arcanos.
—Al trasluz de los espejos, el confín de las alas
En su vertiente de río. Sombras, a menudo, sin epifanía,
Arroyos sin concilio en el anhelo. Sombras, a fin de cuentas,
Que recuerda el paisaje de otro tiempo sacado de los cromos.
Igual que en matorrales la escarcha del tiempo.
El azar es una brújula sin rascacielos.
En cada hormiga se ve el semblante de los pétalos raídos.
La hojarasca rendida, nos muestra su agonía,
Ahí donde la orfandad es como la desnudez en el frío.
Las monedas del grito resbalan en las manos.
Envejece, obstinado, cada amanecer en los brazos:
[¿En qué noche inabarcable los ojos necesitan abluciones?
—en esa noche aterida y sin calendarios.
Tanta vigilia hace que el trozo de la noche se vuelva ceniza,
Tanta mirada y no encontrar la tuya en la crayola del follaje,
En este tugurio irremediable de la voz, ungido de caos.
¿Qué guarida proyecta el eco de los imanes?
¿Qué territorio es sábana donde la ilusión se vuelve promisoria?
—Los pies necesitan lavarse en el arca de los jardines;
Al amparo persuasivo, sin alambradas, de los alambiques
Que el hilo de la conciencia destella… ]
En los trotes de la penumbra se vuelven difusas las distancias.
Caballos enlutados cruzan esta materia difusa de mi carne.
Con los crespones del sopor a cuestas, las mortajas se vuelven
Plegarias del asedio.
Sobre el paladar de las piedras, el propio alud de las fatigas,
El manojo de veranos en los tapices de las grandes avenidas,
La libertad en las manos titubeantes de Diógenes,
La hamaca de los alelíes sin fríos conciliatorios,
La sal con su frazada resbaladiza de estatuas, —ciegos herrajes
Que prolongan el éxtasis hasta las lombrices de tierra.
En las sortijas de efigies con albercas, esta materia difusa
De la oferta y la demanda, los cascos del libre mercado,
La lengua de los periódicos sonando a melodía rancia,
El delantal último de los pétalos donde se guarecen las abejas,
Hasta perder la razón en la coreografía más encendida de la Torre
Democracia: —porcelana cuya vida carece de poluciones.
[En las melodías arrebatadas a las visiones suena la muerte.
¿Dónde está tu boca, tu rostro, en la multitud del planeta,
En este oprobio global de los cabildeos, entre inquisiciones
Y militancias con bostezos que arrebatan las ventanas?]
—Qué día indeciso será mejor que las semillas sepultadas en el surco?
Aquí en la ciudad, la memoria, cada vez se agrieta.
Apenas el tragaluz de una promesa insepulta. El día innominado
De los verbos, el topo insondable de los fantasmas,
Y este fragmento de pupilas como un haz de chiriviscos,
Sobre el desván de las divagaciones…
Barataria, 10.IX.2009

sábado, 3 de octubre de 2009

Poema sin bilis-André Cruchaga

Un día menos pensado los niños ya no dibujarán la muerte,
Ni será necesario el control de la natalidad en las penitenciarías


Poema sin bilis





Las palabras nunca dicen lo suficiente
O permiten hacerle sentir nuestro desamparo.
ENDRE FARKAS




En los tiempos más difíciles debemos llenarnos de coraje,
De otro modo no podríamos soportar la iracundia de la ropa
Sucia, y la piedra con la cual tropiezan nuestros sentidos.
[Es cierto que siempre te necesito desnuda.
Desnuda no requiero de la luz, ni de mi inteligencia,
Ni de mis palabras.
En las mañanas te veo extendida sobre las sábanas.
Atrás de la ventana, en los aleros, revolotean los pájaros.
Siempre es así el desahogo en el lecho:
La humedad libre de los dientes, los poros reflejados en los aleros].
El cielo según se nos viene contando no deja de ser aburrido.
El silencio o la modestia a menudo son trajes innecesarios,
Sobre todo cuando todo mundo hace alarde de los manjares
Que se sirven en los banquetes del poder.
De seguro que los chuchos aguacateros no saben de relojes de pulsera,
Ni los tulipanes se comen con frijoles guisados,
Ni casamiento;
Tampoco las galerías de arte le dicen algo a las estrellas.
(Claro que no me refiero a las modelos, ni a la vehemencia de nuestras
Américas, ni a sus gobernantes purificados por shamanes).
De pronto los niños sueñan con toda esa bisutería de Holywood:
Con la estrella y la alfombra roja
Que la Tv nos lanza como un escapulario.
Reconozco que ahora hay una gran fascinación por el sexo virtual,
En la banda ancha del suspiro uno no se contagia de sida,
Aunque no sé si sale más barato el asombro,
Si destrozan los días como la memoria de la Patria.
[Tu voz es descansada y suave.
Busco tus pies sin huir un instante de los sueños.
Hago alarde de tu muelle en las mañanas: hueles a mar, a playa.
Toda la lluvia se hace torrente, punto de las manos en la entraña,
El regocijo tiene un desván de pájaros].
A lo largo del viento se han puesto de moda los manifiestos,
De tal forma que las habitaciones se llenan de las contradicciones
Dialécticas. En este punto también salen a relucir necesariamente
Las categorías, la conciencia, los cambios radicales;
Algunos nos recomiendan leer a Tugárinov, a Stalin, Lenin,
Yo en cambio digo que es más entretenido El conde de Lautréamont,
René Char, Jean Arp, Pierre Reverdy, Charles Bukowski,
Samuel Beckettt, Gaston Bachelard.
Hoy es posible la eternidad sin necesidad de franquicias, ni albahaca.
[Te das cuenta, ahora, por qué es necesario afinar nuestras relaciones:
Debemos hacerlas cualitativas;
El País necesita mirar con otros ojos, subir el orgullo de nuestra
Fecundidad, llenar de menos cadáveres los cementerios,
Evitar los bichos raquíticos y mirar a Dios con cierta extrañeza.
Vos ya no debes pensar en el suicidio,
Ni en los cuchillos que pululan en la calle con toda impunidad.
El sexo es la mejor manera de quitarle el pus al Himno nacional;
Para ello hay que pensar en ciertos juguetes
A la hora de abrir el libro y darle vuelta a la página.]

Un día menos pensado los niños ya no dibujarán la muerte,
Ni será necesario el control de la natalidad en las penitenciarías…
Barataria, 03.X.2009

jueves, 1 de octubre de 2009

Dubtes de l’alé-poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Afora dels dies queden reproduïts els besllums del tràfec







Dubtes de l’alé
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó






…siglos de ceniza
En cándido vestido sin materia.
DIONISIO RIDRUEJO





Són els vells focs del descaminament els que nuguen les ales.
El nombre dels silencis acumulats als ràfecs,
la fam de la curiositat desvetla els espills —afora
Els cossos interpreten el temps,
La set en l’aigua dels pensaments,
La llum en tràngol dels rats penats, els grisos damunt de l’asfalt
Com una pregària.
Amb les seues nits les palpebres guarden la seua trama.
Afora dels dies queden reproduïts els besllums del tràfec.
De sobte s’esfuma allò que s’ha viscut com cert.
Un adverteix al temps sense punts cardinals,
Fins que s’esgota la gespa al cel. En aqueixa ferida gastada de la dignitat.
Quants noms caben a l’ull de l’infinit, a la pedra
Desgastada de l’emoció? —Aquells que no deixen saldo per a l’oblit,
I desemboquen a les ciutats de l’oblit.
De sobte els corredors de les temples es tornen portes:
—Les ombres tremolen a galop de passos; la remor freda
Se sent inèdita; els gestos, en la feixuguesa de la indecisió.
La pell de sobte s’esdevé massa incòmoda en el tràfec del migdia.
[De sobte el vici de pensar-te sense fer-li preguntes al sutze de la nit,
O al tabac lent que s’endreda en la flama del cresol,
O al tren cansat de les ombres en la fusta de la meua cambra,
O a aqueixa simetria de l’aigua indefinida].
De sobte el safareig de les hores en els somnis, la molsa com tanques
A les enclaves, els quadrons sense abrics ni paraigües
Per a reguardar el paper dels pòmuls,
La veu apostada al comú dels carrers sense pena ni glòria.
Els badalls tornen el decor en cansada veritat.—I és una manera,
De protestar, de convertir les fotografies
En un altre penya-segat sense finestres. En una altra porció de llum inútil.
Mai no em manquen raons per a pensar en els ports i els ferrocarrils.
Mai no em manquen els cellers de les dates per a trobar rius,
Mai no em manquen els colps per a densificar la consciència. Per a jugar a la taula.
Cada dia és menys cert en la brutícia dels plats.
—Sempre m’assalta la vexació i la violència i les teues cuixes hospitalàries.
Als noms que he anat atresorant,
Davant seu, un mapa de freds; o altrament, finestres acomiadant-me.
Mai no he sabut endevinar què hi ha en l’abric dels robers;
Què hi ha en la pluja atrapada del pressentiment?
—Hirsut cavall de les ombres, fins i tot als carrers.
Què hi ha al condiment de cada cicatriu?
—Massa follia al suor de les paraules. Estranys somnis davall dels llençols.
Tal vegada les meues ales feixugues no abasten els tendals de la llum,
Ni tan sols el costum de recordar les enfiladisses,
Ni tan sols prendre la meua veu en les campanes del vent;
Però sí seure a la dreta dels escaparates, llepar les bijuteries dels sex show,
O simplement, caminar amb la meua pobre paciència confosa.
Cada nom deixa una tempesta a la meua flaçada.
Al balcó de la memòria, la pluja suporta les meues nostàlgies.
Baratària, 30.IX.2009







Dudas del aliento





…siglos de ceniza
En cándido vestido sin materia.
DIONISIO RIDRUEJO





Son los viejos fuegos del desvarío los que atan las alas.
El número de los silencios acumulados en los aleros,
El hambre de la curiosidad desvela los espejos —afuera
Los cuerpos interpretan el tiempo,
La sed en el agua de los pensamientos,
La luz en trance de los murciélagos, los grises sobre el asfalto
Como una plegaria.
Con sus noches los párpados guardan su trama.
Afuera de los días quedan reproducidos los destellos del trajín.
De pronto se esfuma aquello que se ha vivido como cierto.
Uno advierte al tiempo sin puntos cardinales,
Hasta que se agota el césped en el cielo. En esa herida gastada de la dignidad.
¿Cuántos nombres caben en el ojo del infinito, en la piedra
Desgastada de la emoción? —Aquellos que no dejan saldo para el olvido,
Y desembocan en las ciudades del olvido.
De pronto los pasillos de las sienes se vuelven puertas:
—Las sombras tiemblan a galope de pasos; el murmullo frío
Se siente inédito; los gestos, en la torpeza de la indecisión.
La piel de pronto resulta demasiado incómoda en el tráfago del mediodía.
[De pronto el vicio de pensarte sin hacerle preguntas al hollín de la noche,
O al tabaco lento que se enreda en la flama del candil,
O al tren cansado de las sombras en la madera de mi habitación,
O a esa simetría del agua indefinida].
De pronto el charco de las horas en los sueños, el musgo como setos
En las mochetas, los cuartones sin abrigos ni paraguas
Para resguardar el papel de los pómulos,
La voz apostada en el común de las calles sin pena ni gloria.
Los bostezos convierten el decoro en cansada verdad.—Y es, una manera,
De protestar, de convertir las fotografías
En otro acantilado sin ventanas. En otra porción de luz inútil.
Nunca me faltan razones para pensar en los puertos y los ferrocarriles.
Nunca me faltan las bodegas de las fechas para encontrar ríos,
Nunca me faltan los golpes para densificar la conciencia. Para jugar a la mesa.
Cada día es menos cierto en la suciedad de los platos.
—Siempre me asalta el vejamen y la violencia y tus muslos hospitalarios.
En los nombres que he ido atesorando,
Hay frente a ellos, un mapa de fríos; o de otro modo, ventanas despidiéndome.
Nunca he sabido adivinar qué hay en el abrigo de los roperos;
¿Qué hay en la lluvia atrapada del presentimiento?
—Hirsuto caballo de las sombras, incluso en las calles.
¿Qué hay en el condimento de cada cicatriz?
—Demasiada locura en el sudor de las palabras. Extraños sueños bajo sábanas.
Pueda que mis torpes alas no alcancen los toldos de la luz,
Ni siquiera la costumbre de recordar las enredaderas,
Ni siquiera prender mi voz en las campanas del viento;
Pero sí sentarme a la diestra de los escaparates, lamer las bisuterías de los sex show,
O simplemente, caminar con mi pobre paciencia confundida.
Cada nombre deja una tormenta en mi cobija.
En el balcón de la memoria, la lluvia soporta mis nostalgias.
Barataria, 30.IX.2009

domingo, 27 de septiembre de 2009

Trascielo-André Cruchaga

"Inasible el blanco en los cabellos, el labio que espera con aderezos
De fuego y rocío, con mimos de lengua en celo"...

Trascielo




…los invisibles atrios están sembrados de hierbas
y las verdes delicias del suelo se pintan al siglo de un largo día.
SAINT JOHN PERSE




Los andenes bostezan en la remembranza de los zapatos.
Alguien lame las contradicciones de los lirismos con melcochas.
Un loco masturba sus ojos desde el estrabismo —En esa náusea,
El instinto suelta asfixiantes taburetes.
El vuelo es falso en la desesperación de los huesos. Uno vuela
Fascinado a la desnudez letal de las sombras, las catástrofes,
Los relámpagos y esas calles de cornisas sonámbulas
Donde impera el cielorraso del guaro, el tabaco y las paredes.
La indiferencia suele ser una gracia habitada por los demonios:
Tiene su propia tinta aunque sin misterio,
Sus llaves nocturnas, sus máscaras con múltiples cicatrices.
El tejido de los muelles es como las teclas de los poros.
Aguas adentro la luz se hace quejidos,
En la superficie los dientes muerden la corriente de los vientos.
[Hay momentos de completa ausencia en la memoria,
Una humazón de perros encalla en las pupilas:
Inasible el blanco en los cabellos, el labio que espera con aderezos
De fuego y rocío, con mimos de lengua en celo, con puntual
Sintaxis, con prevenciones cardíacas.
Ahora se habla de próceres sin someterlos a las lámparas:
No sé si nosotros llegamos a esa categoría sin volvernos tartamudos.]
A veces equivocamos la escoria de sal en los poros por la herrumbre.
La caja de Pandora es un gargajo por excelencia,
Aunque halla quienes la tomen como un trofeo de siniestras begonias.
Los paisajes urbanos están repletos de escupidas;
Un pantano de alacranes afelpa el sexo sobre la mesa.
¿Vendrán días sin epilepsia? Los dos estamos hasta el ombligo
De los peces, sumergidos en un mercado de moscas,
Sonriendo al engrudo pasional de los eructos después de recostar
El césped sobre los poros.
Cuando el aire está sosegado extrañamos el arroyo de chupamieles.
En el trino de la madera, la resina testimonia la desnudez de las piedras.
¿Desde cuando somos insectos con ganas de comernos las ventanas?
Todo acto de delirio es anárquico.
—Lo sabes cuando la cueva es nuestra fiebre y no usamos anfetaminas.
Ni inyección de insectos afrodisíacos.
A menudo los espejos se vuelven salvavidas —Eso me han dicho los que hablan
Con ellos en la soledad de su propio narcisismo.
Es una metamorfosis que no requiere de dentistas, ni de cirugía estética.
—Tú sabes que hay ciertos faroles irresistibles: no importan los poros
Rotos de la calles, ni la equidistancia de los transeúntes con sus tanteos.
Los ojos enloquecen frente a la codicia,
Aunque uno pase después una eternidad masticando hierbabuena.
Después de todo, los campanarios son prestidigitadores en el silencio.
Después de todo, —vos y yo— andamos siempre en el trascielo
De las redes, en el desmayo letal del braceo,
En esos naipes a golpe de atriles,
Queriendo explicar el zigzag del jadeo, cuando ya sabemos
Que la herida es insomnio permanente de sábanas…
Barataria, 25.IX.2009